viernes, 16 de abril de 2010

Hans Küng

Carta abierta a los obispos católicos de todo el mundo*

DOS COMUNICADOS

Hans Küng juzga el pontificado de Benedicto XVI como el de las oportunidades perdidas. En el quinto aniversario de su llegada al Vaticano, pide al clero que reaccione ante la crisis de la Iglesia, agudizada por los abusos a menores.

Estimados obispos,

Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI, y yo fuimos entre 1962-1965 los dos teólogos más jóvenes del concilio. Ahora, ambos somos los más ancianos y los únicos que siguen plenamente en activo. Yo siempre he entendido también mi labor teológica como un servicio a la Iglesia. Por eso, preocupado por esta nuestra Iglesia, sumida en la crisis de confianza más profunda desde la Reforma, os dirijo una carta abierta en el quinto aniversario del acceso al pontificado de Benedicto XVI. No tengo otra posibilidad de llegar a vosotros.

Aprecié mucho que el papa Benedicto, al poco de su elección, me invitara a mí, su crítico, a una conversación de cuatro horas, que discurrió amistosamente. En aquel momento, eso me hizo concebir la esperanza de que Joseph Ratzinger, mi antiguo colega en la Universidad de Tubinga, encontrara a pesar de todo el camino hacia una mayor renovación de la Iglesia y el entendimiento ecuménico en el espíritu del Concilio Vaticano II.

Mis esperanzas, y las de tantos católicos y católicas comprometidos, desgraciadamente no se han cumplido, cosa que he hecho saber al papa Benedicto de diversas formas en nuestra correspondencia. Sin duda, ha cumplido concienzudamente sus cotidianas obligaciones papales y nos ha obsequiado con tres útiles encíclicas sobre la fe, la esperanza y el amor. Pero en lo tocante a los grandes desafíos de nuestro tiempo, su pontificado se presenta cada vez más como el de las oportunidades desperdiciadas, no como el de las ocasiones aprovechadas:

- Se ha desperdiciado la oportunidad de un entendimiento perdurable con los judíos: el Papa reintroduce la plegaria preconciliar en la que se pide por la iluminación de los judíos y readmite en la Iglesia a obispos cismáticos notoriamente antisemitas, impulsa la beatificación de Pío XII y sólo se toma en serio al judaísmo como raíz histórica del cristianismo, no como una comunidad de fe que perdura y que tiene un camino propio hacia la salvación. Los judíos de todo el mundo se han indignado con el predicador pontificio en la liturgia papal del Viernes Santo, en la que comparó las críticas al Papa con la persecución antisemita.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de un diálogo en confianza con los musulmanes; es sintomático el discurso de Benedicto en Ratisbona, en el que, mal aconsejado, caricaturizó al islam como la religión de la violencia y la inhumanidad, atrayéndose así la duradera desconfianza de los musulmanes.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de la reconciliación con los pueblos nativos colonizados de Latinoamérica: el Papa afirma con toda seriedad que estos "anhelaban" la religión de sus conquistadores europeos.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de ayudar a los pueblos africanos en la lucha contra la superpoblación, aprobando los métodos anticonceptivos, y en la lucha contra el sida, admitiendo el uso de preservativos.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de concluir la paz con las ciencias modernas: reconociendo inequívocamente la teoría de la evolución y aprobando de forma diferenciada nuevos ámbitos de investigación, como el de las células madre.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de que también el Vaticano haga, finalmente, del espíritu del Concilio Vaticano II la brújula de la Iglesia católica, impulsando sus reformas.

Este último punto, estimados obispos, es especialmente grave. Una y otra vez, este Papa relativiza los textos conciliares y los interpreta de forma retrógrada contra el espíritu de los padres del concilio. Incluso se sitúa expresamente contra el concilio ecuménico, que según el derecho canónico representa la autoridad suprema de la Iglesia católica:

- Ha readmitido sin condiciones en la Iglesia a los obispos de la Hermandad Sacerdotal San Pío X, ordenados ilegalmente fuera de la Iglesia católica y que rechazan el concilio en aspectos centrales.

- Apoya con todos los medios la misa medieval tridentina y él mismo celebra ocasionalmente la eucaristía en latín y de espaldas a los fieles.

- No lleva a efecto el entendimiento con la Iglesia anglicana, firmado en documentos ecuménicos oficiales (ARCIC), sino que intenta atraer a la Iglesia católico-romana a sacerdotes anglicanos casados renunciando a aplicarles el voto de celibato.

- Ha reforzado los poderes eclesiales contrarios al concilio con el nombramiento de altos cargos anticonciliares (en la Secretaría de Estado y en la Congregación para la Liturgia, entre otros) y obispos reaccionarios en todo el mundo.

El Papa Benedicto XVI parece alejarse cada vez más de la gran mayoría del pueblo de la Iglesia, que de todas formas se ocupa cada vez menos de Roma y que, en el mejor de los casos, aún se identifica con su parroquia y sus obispos locales.

Sé que algunos de vosotros padecéis por el hecho de que el Papa se vea plenamente respaldado por la curia romana en su política anticonciliar. Esta intenta sofocar la crítica en el episcopado y en la Iglesia y desacreditar por todos los medios a los críticos. Con una renovada exhibición de pompa barroca y manifestaciones efectistas cara a los medios de comunicación, Roma trata de exhibir una Iglesia fuerte con un "representante de Cristo" absolutista, que reúne en su mano los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Sin embargo, la política de restauración de Benedicto ha fracasado. Todas sus apariciones públicas, viajes y documentos no son capaces de modificar en el sentido de la doctrina romana la postura de la mayoría de los católicos en cuestiones controvertidas, especialmente en materia de moral sexual. Ni siquiera los encuentros papales con la juventud, a los que asisten sobre todo agrupaciones conservadoras carismáticas, pueden frenar los abandonos de la Iglesia ni despertar más vocaciones sacerdotales.

Precisamente vosotros, como obispos, lo lamentaréis en lo más profundo: desde el concilio, decenas de miles de obispos han abandonado su vocación, sobre todo debido a la ley del celibato. La renovación sacerdotal, aunque también la de miembros de las órdenes, de hermanas y hermanos laicos, ha caído tanto cuantitativa como cualitativamente. La resignación y la frustración se extienden en el clero, precisamente entre los miembros más activos de la Iglesia. Muchos se sienten abandonados en sus necesidades y sufren por la Iglesia. Puede que ese sea el caso en muchas de vuestras diócesis: cada vez más iglesias, seminarios y parroquias vacíos. En algunos países, debido a la carencia de sacerdotes, se finge una reforma eclesial y las parroquias se refunden, a menudo en contra de su voluntad, constituyendo gigantescas "unidades pastorales" en las que los escasos sacerdotes están completamente desbordados.

Y ahora, a las muchas tendencias de crisis todavía se añaden escándalos que claman al cielo: sobre todo el abuso de miles de niños y jóvenes por clérigos -en Estados Unidos, Irlanda, Alemania y otros países- ligado todo ello a una crisis de liderazgo y confianza sin precedentes. No puede silenciarse que el sistema de ocultamiento puesto en vigor en todo el mundo ante los delitos sexuales de los clérigos fue dirigido por la Congregación para la Fe romana del cardenal Ratzinger (1981-2005), en la que ya bajo Juan Pablo II se recopilaron los casos bajo el más estricto secreto. Todavía el 18 de mayo de 2001, Ratzinger enviaba un escrito solemne sobre los delitos más graves (Epistula de delitos gravioribus) a todos los obispos. En ella, los casos de abusos se situaban bajo el secretum pontificium, cuya vulneración puede atraer severas penas canónicas. Con razón, pues, son muchos los que exigen al entonces prefecto y ahora Papa un mea culpa personal. Sin embargo, en Semana Santa ha perdido la ocasión de hacerlo. En vez de ello, el Domingo de Ramos movió al decano del colegio cardenalicio a levantar urbi et orbe testimonio de su inocencia.

Las consecuencias de todos estos escándalos para la reputación de la Iglesia católica son devastadoras. Esto es algo que también confirman ya dignatarios de alto rango. Innumerables curas y educadores de jóvenes sin tacha y sumamente comprometidos padecen bajo una sospecha general. Vosotros, estimados obispos, debéis plantearos la pregunta de cómo habrán de ser en el futuro las cosas en nuestra Iglesia y en vuestras diócesis. Sin embargo, no querría bosquejaros un programa de reforma; eso ya lo he hecho en repetidas ocasiones, antes y después del concilio. Sólo querría plantearos seis propuestas que, es mi convicción, serán respaldadas por millones de católicos que carecen de voz.

1. No callar: en vista de tantas y tan graves irregularidades, el silencio os hace cómplices. Allí donde consideréis que determinadas leyes, disposiciones y medidas son contraproducentes, deberíais, por el contrario, expresarlo con la mayor franqueza. ¡No enviéis a Roma declaraciones de sumisión, sino demandas de reforma!

2. Acometer reformas: en la Iglesia y en el episcopado son muchos los que se quejan de Roma, sin que ellos mismos hagan algo. Pero hoy, cuando en una diócesis o parroquia no se acude a misa, la labor pastoral es ineficaz, la apertura a las necesidades del mundo limitada, o la cooperación mínima, la culpa no puede descargarse sin más sobre Roma. Obispo, sacerdote o laico, todos y cada uno han de hacer algo para la renovación de la Iglesia en su ámbito vital, sea mayor o menor.

Muchas grandes cosas en las parroquias y en la Iglesia entera se han puesto en marcha gracias a la iniciativa de individuos o de grupos pequeños. Como obispos, debéis apoyar y alentar tales iniciativas y atender, ahora mismo, las quejas justificadas de los fieles.

3. Actuar colegiadamente: tras un vivo debate y contra la sostenida oposición de la curia, el concilio decretó la colegialidad del Papa y los obispos en el sentido de los Hechos de los Apóstoles, donde Pedro tampoco actuaba sin el colegio apostólico. Sin embargo, en la época posconciliar los papas y la curia han ignorado esta decisión central del concilio. Desde que el papa Pablo VI, ya a los dos años del concilio, publicara una encíclica para la defensa de la discutida ley del celibato, volvió a ejercerse la doctrina y la política papal al antiguo estilo, no colegiado. Incluso hasta en la liturgia se presenta el Papa como autócrata, frente al que los obispos, de los que gusta rodearse, aparecen como comparsas sin voz ni voto. Por tanto, no deberíais, estimados obispos, actuar sólo como individuos, sino en comunidad con los demás obispos, con los sacerdotes y con el pueblo de la Iglesia, hombres y mujeres.

4. La obediencia ilimitada sólo se debe a Dios: todos vosotros, en la solemne consagración episcopal, habéis prestado ante el Papa un voto de obediencia ilimitada. Pero sabéis igualmente que jamás se debe obediencia ilimitada a una autoridad humana, sólo a Dios. Por tanto, vuestro voto no os impide decir la verdad sobre la actual crisis de la Iglesia, de vuestra diócesis y de vuestros países. ¡Siguiendo en todo el ejemplo del apóstol Pablo, que se enfrentó a Pedro y tuvo que "decirle en la cara que actuaba de forma condenable" (Gal 2, 11)! Una presión sobre las autoridades romanas en el espíritu de la hermandad cristiana puede ser legítima cuando éstas no concuerden con el espíritu del Evangelio y su mensaje. La utilización del lenguaje vernáculo en la liturgia, la modificación de las disposiciones sobre los matrimonios mixtos, la afirmación de la tolerancia, la democracia, los derechos humanos, el entendimiento ecuménico y tantas otras cosas sólo se han alcanzado por la tenaz presión desde abajo.

5. Aspirar a soluciones regionales: es frecuente que el Vaticano haga oídos sordos a demandas justificadas del episcopado, de los sacerdotes y de los laicos. Con tanta mayor razón se debe aspirar a conseguir de forma inteligente soluciones regionales. Un problema especialmente espinoso, como sabéis, es la ley del celibato, proveniente de la Edad Media y que se está cuestionando con razón en todo el mundo precisamente en el contexto de los escándalos por abusos sexuales. Una modificación en contra de la voluntad de Roma parece prácticamente imposible. Sin embargo, esto no nos condena a la pasividad: un sacerdote que tras madura reflexión piense en casarse no tiene que renunciar automáticamente a su estado si el obispo y la comunidad le apoyan. Algunas conferencias episcopales podrían proceder con una solución regional, aunque sería mejor aspirar a una solución para la Iglesia en su conjunto. Por tanto:

6. Exigir un concilio: así como se requirió un concilio ecuménico para la realización de la reforma litúrgica, la libertad de religión, el ecumenismo y el diálogo interreligioso, lo mismo ocurre en cuanto a solucionar el problema de la reforma, que ha irrumpido ahora de forma dramática. El concilio reformista de Constanza en el siglo previo a la Reforma acordó la celebración de concilios cada cinco años, disposición que, sin embargo, burló la curia romana. Sin duda, esta hará ahora cuanto pueda para impedir un concilio del que debe temer una limitación de su poder. En todos vosotros está la responsabilidad de imponer un concilio o al menos un sínodo episcopal representativo.

La apelación que os dirijo en vista de esta Iglesia en crisis, estimados obispos, es que pongáis en la balanza la autoridad episcopal, revalorizada por el concilio. En esta situación de necesidad, los ojos del mundo están puestos en vosotros. Innúmeras personas han perdido la confianza en la Iglesia católica. Para recuperarla sólo valdrá abordar de forma franca y honrada los problemas y las reformas consecuentes. Os pido, con todo el respeto, que contribuyáis con lo que os corresponda, cuando sea posible en cooperación con el resto de los obispos; pero, si es necesario, también en solitario, con "valentía" apostólica (Hechos 4, 29-31). Dad a vuestros fieles signos de esperanza y aliento y a nuestra iglesia una perspectiva.

Os saluda, en la comunión de la fe cristiana,

Hans Küng.

El País, 15 abril 2010

Traducción: Jesús Alborés Rey

Hans Küng es catedrático emérito de Teología Ecuménica en la Universidad de Tubinga (Alemania) y presidente de Global Ethic.

miércoles, 14 de abril de 2010

IGLESIA Y PODER.

En su lenguaje sencillo, concreto y sin vueltas, Jesús de Nazaret explicaba a la gente sencilla de Palestina su visión de la sociedad : "No se puede servir a dos señores : o a Dios, o al dinero".
El obispo de San Isidro piensa lo contrario.
Piensa que Jesús de Nazaret estaba equivocado.
Por eso, hace ya más de dos años, formó una comisión de estudios para elaborar un documento que presentara en un texto consensuado y armonioso, una visión equilibrada y justa de la situación económica y social del país.
A pesar de la opinión de Jesús de Nazaret, del cual dice ser seguidor, formó una comisión compuesta por un lado por varias organizaciones profesionales que representan, en última instancia, los intereses del dinero, y por otro lado por dos organizaciones sindicales que representan a parte de los que en Argentina trabajan. Los pobres (los sin trabajo, los villeros, los presos, los jubilados, los miembros de movimientos populares de base,...) no tuvieron representación. Si no me equivoco, Jesús de Nazaret tampoco tuvo representante.
Como esta comisión trabajó a puertas cerradas, es difícil saber de que se discutió.
¿Habrán discutido el problema de fondo de nuestra sociedad liberal capitalista : cuál es la base de nuestra sociedad : Dios o el dinero?
Aparentemente, no lo hicieron, porque, de haberlo hecho, haría rato que esta comisión se hubiera disuelta.
Esta comisión no se disolvió, porque sus miembros partieron de un principio : se puede servir a la vez a Dios y al dinero.
Jesús de Nazaret pensaba lo contrario.
Pero eso fue hace dos mil años.
Rogelio Ponsard

IGLESIA: CELIBATO, PEDOFILIA Y HOMOSEXUALIDAD. CARDENAL BERTONE.

Gays de Italia: Dura reacción a dichos de Bertone en Chile

/ ANSA

Martes 13 de abril de 2010 | Actualizada 07:49 | Internacional
La organización italiana en defensa de las minorías sexuales Arcigay reaccionó duramente a los dichos del cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, que desde Chile equiparó la homosexualidad con la pedofilia.
"La ecuación homosexualidad-pedofilia, falsa, innoble y anticientífica, es una afirmación deshonesta que golpea la vida y la dignidad de millones de personas homosexuales, confirmando el cinismo y la falta de escrúpulos y la crueldad de las mismas jerarquías vaticanas que cubrieron durante años los crímenes sexuales cometidos en todo el mundo por exponentes de la iglesia contra la vida de niños indefensos", dijo Arcigay
"De esos cuerpos brutalmente violentados, de esa infancia y de las vidas destruidas, dice el presidente Paolo Patané, la Iglesia lleva la plena y vergonzosa responsabilidad, y no será intentando distraer la atención de sus estridentes contradicciones y de sus silencios internos que podrá escapar a un juicio severísimo por delitos sexuales denunciados en todo el mundo contra los curas pederastas", destacó la entidad.
Aureliano Mancuso, ex presidente del Arcigay y uno de los líderes del movimiento homosexual italiano, tuvo también duras declaraciones. Si realmente el secretario de Estado vaticano piensa que la homosexualidad, dijo Mancuso, "se debe poner en relación con la pedofilia, entonces el número dos de la jerarquía católica debería ser consecuente y en vez de encubrir, como hizo por decenios a los miles de crímenes contra niños, expulse del clero a todos los homosexuales, cura y monjas, comenzando de la Curia Vaticana".
El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) de Chile repudió anoche los dichos de Bertone, quien volvió a vincular la homosexualidad con la pedofilia.
"Bertone miente de una manera descarada e inhumana cuando sostiene que hay estudios demostrativos de que hay relación entre homosexualidad y pedofilia", dijo esa agrupación, en alusión a las declaraciones del número dos del Vaticano, quien afirmó en Chile que existe un nexo entre homosexualidad y pedofilia.

Movilh repudia a Bertone por ligar homosexualidad y pedofilia

/ Lanacion.cl / Agencias
La organización que defiende los derechos homosexuales señala que el número 2 del Vaticano “miente de una manera descarada e inhumana”.


Lunes 12 de abril de 2010 | Actualizada 17:10 | País

El número 2 del Vaticano, Tarcisio Bertone, provocó revuelo en su visita a Chile al descartar una relación entre la pedofilia y el celibato sacerdotal y asegurar que la pederastia se relaciona más bien con la homosexualidad.
Sus dichos causaron inmediato repudio por parte del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), que acusó que Bertone “miente de una manera descarada e inhumana” dado que “pretende responsabilizar a personas con una orientación sexual diversa, con los brutales casos de pedofilia cometidos por sacerdotes, utilizando de manera inmoral a los homosexuales como chivos expiatorios”.
El Movilh añadió que “no aceptamos ni permitimos que la homosexualidad sea asociada a delitos de ninguna naturaleza. Nuestra sociedad mucho ha avanzado en comprender cada vez mejor ello, por tanto repudiamos que Bertone pretenda llevar a la ciudadanía a los momentos más oscuros de nuestra historia mundial, como lo es por ejemplo la Inquisición, potenciando el odio contra la diferencia”.
“Con la voz de Bertone, la jerarquía de la Iglesia Católica ahora no sólo es acusada con fundamentos de ocultar a los sacerdotes responsables de abusos contra menores. También puede ser acusada, con una claridad absoluta, de ser una institución doblemente criminal, por cuanto ofende ahora a un grupo de personas por amar a otras de su mismo sexo, sin importar el daño que ello causa en millones de seres humanos, en especial en aquellos jóvenes que están recién comprendiendo y asumiendo su orientación sexual”, apuntó el Movilh.
Hoy, tras inaugurar, como invitado, la 99 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile, que se extenderá hasta el próximo viernes, el enviado de la Santa Sede fue nuevamente consultado por los casos de pederastia en el clero, y señaló que "han demostrado muchos sicólogos, muchos psiquiatras, que no hay relación entre celibato y pedofilia, pero muchos otros han demostrado, y me han dicho recientemente, que hay relación entre homosexualidad y pedofilia".


Bertone: Papa “sorprenderá” con medidas anti pedofilia

/ ANSA
El número dos del Vaticano señaló que Benedicto XVI prepara otras “iniciativas” para enfrentar los delitos sexuales cometidos por sacerdotes.

Lunes 12 de abril de 2010 | Actualizada 13:11 | Internacional


El Papa Benedicto XVI tomará iniciativas frente a los actos de pedofilia cometidos por miembros de la Iglesia y "no dejará de sorprendernos", declaró hoy el secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, durante su visita en Chile.
"Yo creo que el Papa tomará otras iniciativas aún. No puedo anticipar, pero se están pensando otras iniciativas. No va a dejar de sorprendernos con estas iniciativas sobre este tema específico", aseveró el prelado.
Agregó que "también otras instituciones deben tomar iniciativas concretas, de corazón", para defender la dignidad de los niños y de las madres jóvenes.
El número dos del Vaticano dijo, asimismo, que el papa Benedicto XVI pidió perdón por los actos de paidofilia cometidos por religiosos "en la carta a Irlanda y en varios discursos en Estados Unidos y en Australia".
El enviado de la Santa Sede participó hoy en la sesión inaugural de la 99a Asamblea Plenaria del Episcopado, que se efectuó en Punta de Tralca.


Benedicto XVI estudia reunirse en privado con víctimas de abusos en Malta

El Vaticano dijo que el posible encuentro sería "en un clima de recogimiento y reflexión, no bajo una presión de carácter mediático".

por Ansa - 13/04/2010 - 09:56


El Papa Benedicto XVI está dispuesto a encontrar las víctimas de los abusos sexuales cometidos por religiosos, pero "en un clima de recogimiento y reflexión, no bajo una presión de carácter mediático", declaró hoy el director de la sala de prensa vaticana, Federico Lombardi.

Lombardi no descartó que el Pontífice mantenga una reunión de esas carácter durante el viaje a Malta que realizará durante el fin de semana próximo.

El viaje de Benedicto XVI a Malta será "breve y con un tiempo limitado", no se sabe aún si se reunirá con las víctimas de pedofilia, pero tampoco se puede excluir esa posibilidad, pues en Estados Unidos y Australia los encuentros realizados no figuraban en el programa original.

Lombardi dio esa explicación al ilustrar el programa de Joseph Ratzinger a Malta.

Numerosas víctimas de abusos sexuales cometidos en Malta por sacerdotes solicitaron el lunes ser recibidos por Ratzinger durante este fin de semana, y renunciaron al hacer el pedido a toda forma de protesta pública.

En una conferencia de prensa en La Valetta las víctimas -10 hombres de unos 30 años, ex huéspedes de un orfanato local, abusados por cuatro sacerdotes de la Sociedad Misionaria de San Pablo- se disociaron de quienes piden la anulación de la visita del Papa y anunciaron protestas.

Lawrence Grech, una de las víctimas, dijo que quieren encontrar al Papa, al arzobispo de Malta, monseñor Paolo Cremona, así como al promotor de justicia (fiscal) de la Congregación para la Doctrina de la Fe, monseñor Carmel Scicluna, que es él mismo originario de la isla.

"No queremos arruinar su visita, porque nosotros amamos al Papa: lo único que pedimos es que se haga justicia con estos sacerdotes", dijo Grech, quien subrayó que lo que desean las víctimas es que Benedicto XVI exprese su explícita condena de los abusos.

Los 10 hombres, que llevaban todos puesta una camiseta con la palabra "Justicia", especificaron que quieren pedirle al presidente de la república maltesa, George Abela, y al presidente de la Corte de la isla, Vincent Degaetano, la reanudación inmediata del proceso contra los sacerdotes, paralizado desde hace siete años.

Tres de los sacerdotes abusadores -Charles Pulis, Joseph Bonnett y Godwin Scerri- son aún residentes en un convento local, mientras el cuarto, Conrad Sciberras, huyó a Italia.







Pintan con mensajes obscenos la casa natal de Benedicto XVI en Alemania

Un vocero de la policía de Alta Baviera dijo que los rayados aluden a los casos de pedofilia en el seno de la Iglesia católica.


Rayados obscenos con contenido sexual "tan ofensivos que no pueden ser reportados", fueron encontrados en las paredes de la casa natal del Papa Benedicto XVI, en la ciudad bávara de Marktl am Inn, en el sur del país, escribió hoy el diario local Augsburger Allgemeine.

Un vocero de la policía de Alta Baviera dijo que los rayados aluden a los casos de pedofilia en el seno de la Iglesia católica.

Las leyendas fueron pintadas anoche con un spray y fueron descubiertas, según la policía, por un transeúnte a las 06.00 locales de hoy.

Los grafitis se realizaron a tres días del 83 cumpleaños de Joseph Ratzinger, quien nació en esa localidad el 16 de abril de 1927.


por Ansa - 13/04/2010 - 11:06

Portavoz vaticano asegura que "no se siente asediado" por casos de abusos


EFE
Martes 13 de Abril de 2010 09:30

Federico Lombardi dijo que el Vaticano está actuando de manera "gradual" para atajar los casos de pederastia.

CIUDAD DEL VATICANO.- El portavoz vaticano, Federico Lombardi, reiteró hoy la línea de "transparencia" de la Iglesia para afrontar los casos de sacerdotes pederastas y aseguró que "no se siente asediado" por la manera con que la prensa trata estos escándalos.

En un encuentro con la prensa, Lombardi agregó que el Vaticano está actuando de manera "gradual" para atajar los casos de pederastia, teniendo en cuenta las experiencias en algunas diócesis en las que han ocurrido casos de este tipo.

Respecto a las palabras del cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, en Chile sobre que el Papa adoptará nuevas medidas contra la pederastia "que no dejarán de sorprender", Lombardi dijo que entre esas medidas pueden incluirse "visitas apostólicas", inspecciones de diócesis como las ordenadas en Irlanda, encuentros con víctimas y profundización de las medidas de prevención.

Preguntado si la Santa Sede se siente en estos días "asediada" por los medios de comunicación por las informaciones, comentarios y acusaciones sobre los casos de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes, dijo que él sólo puede hablar de sí mismo y que no se siente asediado "ni he expresado esa sensación".

Ante la campaña puesta en marcha por varios científicos británicos en favor de la detención de Benedicto XVI por los escándalos de pederastia cuando visite el Reino Unido en septiembre próximo, Lombardi dijo que no tenía nada que decir, aunque señaló que se trata de una iniciativa "original" para llamar la atención.