lunes, 16 de septiembre de 2013

Carta abierta para Gustavo Gutiérrez

Querido Gustavo: Soy  Clelia Luro, la compañera de Jerónimo Podestá ¿recuerdas?  Tú habías viajado a Córdoba a una charla a los curas del Tercer Mundo. Lo habían invitado a Jerónimo por primera vez por medio de Marimachi,  Jerónimo partió muy contento a  Córdoba, era  la 1º vez que los curas del  Tercer Mundo lo invitaban. Pasó que al día siguiente apareció Jerónimo en casa de regreso, le pregunté ¿qué le pasó? y su respuesta sin ocultar su dolor me dijo: “me echaron, Gustavo no quería comenzar si Jerónimo estaba en la sala”
Yo pensé “teólogo de la liberación, ¿qué liberación sostenía? “ ¿La liberación clerical de valores falsos? Y me dio pena por tu persona.
También supe que de la misma forma te comportaste con Leonardo Boff el mejor teólogo que hoy tiene la Iglesia.
El sábado me llamó Francisco y le hice recordar de aquel episodio y me respondió que se acordaba porque yo ya se lo había contado cuando aún era nuestro Cardenal Bergoglio.
Gustavo si la Teología de la Liberación nos lleva a ser jueces de nuestros hermanos habría que hacer la Liberación de esa Teología  ¿qué pasará cuando la Iglesia reforme esa ley que es sólo una ley hecha por hombres y vean la forma de admitir las parejas sacerdotales o el celibato optativo? ¿entonces cambiarías de opinión?
Leonardo Boff no dejó su lucha ni se fue de la Iglesia, lo sacaron en un juicio injusto de la Institución, para la Iglesia Pueblo de Dios como      Vaticano II no lo condenó, tampoco a Jerónimo que siempre se sintió Obispo de la Iglesia y como Pablo eligió a los Gentiles, todos aquellos que sufrían persecución del clericalismo los compensó a todos aquellos sancionados por una ley que no respetaba la primacía y el respeto a la conciencia como sancionó el Vaticano II.
 Si Dios quiere hoy con Francisco que está rescatando la Iglesia Pueblo de Dios, las sanciones terminarán, pertenecen al pasado y a los espíritus clericales que irán desapareciendo para llegar a ser “Uno para que el mundo crea!



 Clelia